Villahermosa, Tabasco. México | Sábado 22 de Noviembre de 2014

Director General: Lic. Carlos Pérez Mendoza
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27 DE FEBRERO, EXPULSION DE LAS TROPAS FRANCESAS DE TABASCO


Estimados paisanos, comparto con ustedes el siguiente mensaje inscrito en el Diario de Debates del Senado de la República correspondiente a la sesión del martes 28 de Febrero del año en curso, a fin de dejar presencia de una fecha significativa para los tabasqueños. La que Suscribe, Dolores del Carmen Gutiérrez Zurita, senadora integrante del Grupo Parlamentario del PRD en la LXI Legislatura del H. Senado de la República, en ejercicio de la facultad que me confieren los artículos 72 en su fracción XVI, 76 y 87 del Reglamento del Senado de la República, presento ante esta asamblea bajo el apartado de efemérides, la siguiente intervención conmemorando el 148º aniversario de la expulsión de las tropas francesas de Tabasco. Senadoras y Senadores:


El 27 de febrero de 1864 permanece inscrito en nuestro calendario cívico como fecha gloriosa para la Nación mexicana, por el heroico combate y expulsión de las fuerzas imperialistas francesas de la ciudad tabasqueña de San Juan Bautista -hoy Villahermosa; lugar que mantenían como último reducto de la ocupación en dicha entidad federativa. Esta fecha es particularmente importante, por constituir la primera victoria que resultó en la expulsión definitiva de las tropas invasoras francesas de un territorio ocupado. Fue sin duda, un hecho que, como el 5 de mayo de 1862, inspiró a los nuestros a no claudicar en la defensa de la libertad y la soberanía conquistadas por sus padres hacía menos de medio siglo.


Fue el principio de la victoria de la República Mexicana. En este sentido quisiera recordar éste, que es un hecho que a los mexicanos, pero particularmente a los tabasqueños, nos llena de orgullo. Lo considero importante, sobre todo en estos tiempos en que enaltecer la memoria histórica se confunde con dilapidar los recursos nacionales.

Así las cosas, quisiera abrir un espacio de reflexión, en el que podamos honrar a los héroes que defendieron no sólo ese hermoso rincón de nuestro México que es Tabasco, sino principalmente, la identidad mexicana que se empezaba a forjar en el imaginario colectivo. Así pues, me permito hacer una brevísima reseña de ese episodio, teniendo presente que no hay remembranza histórica completa, si no se valora a la luz de la circunstancia vigente. La segunda intervención francesa, significó para México la más dura prueba para mostrarse ante el mundo como una Nación que abrazaría definitivamente los principios republicanos, rechazando el intervencionismo y los déspotas intentos de regresar a una monarquía y a una división clasista de la sociedad. Tras un lustro de defensa, se demostró que México era ya una nación madura, capaz de determinar su destino.


 Hoy, teniendo bien arraigados nuestros principios republicanos, los mexicanos luchamos por la consolidación de una sociedad democrática, un Estado de bienestar y por contar con un buen gobierno. Transportémonos entonces a 1863, época en que México consumaba su primer gran periodo de reformas sociales profundas, hecho que tenía descontentos a quienes perdieron privilegios indebidos e intranquilas a las potencias europeas que mantenían ahorcada la economía nacional. Como bien sabemos, Francia toma como pretexto la suspensión de pagos de la deuda externa para invadir nuestra República e imponer a un emperador extranjero. Fue con la toma de Jonuta, en febrero de 1863, que Tabasco sufre el primer revés de los intervencionistas franceses, que superaban en número, adiestramiento y recursos al Batallón de Voluntarios de Zaragoza; no obstante, el gobernador Victorio Victorino Dueñas decide dar la batalla posible, manteniéndose fiel a la República Juarista.


 Después de Jonuta cayó el puerto de Frontera y más o menos por las mismas fechas en que la Ciudad de México ve tristemente la llegada del ejército imperialista; la capital de Tabasco, San Juan Bautista, cae también a manos de los invasores, proclamándose gobernador el intervencionista Eduardo González Arévalo. Las tropas tabasqueñas estaban desmoralizadas y el ejército francés empoderado; sin embargo, fueron irónicamente los excesos en el ejercicio del poder lo que determinó la perdición de los intervencionistas, pues el pueblo harto y aterrorizado organizó la ofensiva. Así, fue como bajo el liderazgo de héroes como Andrés Sánchez Magallanes, Gregorio Méndez Magaña y unos cuantos cientos de Mexicanos –en su mayoría indígenas- lograron acorralar a los franceses, que el 27 de febrero emprendieron la huida definitiva de San Juan Bautista. Así pues, fue como siempre, el pueblo de abajo, el depauperado, el que defendió con honor a México, confirmando esa elemental lección que a juzgar por nuestros gobiernos, aun no se acaba de asimilar:


México es fuerte en la unidad y en la fraternidad. Hoy nuestro país no se ve amenazado por una potencia extranjera, pero sí por una pobreza profunda que duele hasta los huesos. Es lamentable ver que en mi estado y en todo México, los que más nos dan son los que menos tienen. Hoy nadie desea las armas, pero muchos sufren la violencia. Es hora de que México cambie por las buenas, por el camino de la razón, es hora de un cambio que no deje a nadie fuera. Es hora, ya, de aprender de nuestra historia, de dar paso a tiempos mejores. Agradezco Su Atención. Suscribe, Sen. Dolores del Carmen Gutiérrez Zurita Dado en el Salón de Sesiones del Senado de la República a los 28 días del mes de febrero del año 2012.  

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