• La Verdad del Sureste |
  • Martes 21 de Noviembre de 2017

Calaveritas


Por: Rubén Darío Arias Torres.



(Casilda Ruíz Agustín)
La checha Casilda
En el arrinconado mercado provisional
Casilda tomaba un sabroso puntal.
Todos la reconocían,
Por eso su llanto no entendían.

Entre olor a incienso y tamales,
Compraba flores y pan de muerto,
Platanitos rellenos y chanchamito,
Dando besos y abrazos, a todos esos mortales.  

Aun así, caminaba y cabizbaja se quejaba.
Ay, ay ay, se escuchaba
Y la parca ya la miraba.
Por qué, por qué a mí maldecía
Y la huesuda nada decía.

Deambuló por villas, colonias y poblados
Dando gestorías en todos lados,
Sin que el llanto tuviera fin
De la pobre Casilda Ruíz Agustín.

Cansada la santa muerte
A la regidora le aclaró su suerte.
Déjate de checheras y sigue trabajando por centro
Que tienes mucha vida por dentro,
Sobre todo, aquí en Centro. ///


(José Eduardo Rovirosa)
La última gira de cuco
“Añañayy” decía cuco loco mientras
Exhibía su lombriciento abdomen,
No me dejarán mentir parece puerca adobada,
No sé cómo lo tomen.

Confiando en su gran bocota
Se rempujó una tortota
Ahogándose con tal rapidez
Que confirmo su estupidez.

Al saberlo Víctor Morales cayó en coma
Porque no se le ocurría
como subir a facebook, tan histórica toma.

El cuerpo inerte yacía,
Como si solo dormía
Y que al despertar, otra pendejada diría.
 
Que se lo coman los puercos, propuso un malqueriente,
Sería canibalismo le reviró la gente,
Mejor déjenlo ahí, en una de esas nos miente.

Hay que echárselos a los perros, dijo otro con mala leche,
Mejor hay que pasearlo en bici hasta llegar a Campeche.

Y así comenzó esa dantesca romería,
Entre tamborileros, cohetones y florería,
En donde se lanzaban vivas
al héroe que les dio patria y un estatus de divas.

Lo pasearon por todos lados como hijo preferido,
Promoviendo su estatua con el puño en alto
y el dedo corazón erguido,
señal de su amor a su imperio querido.

Así acabó la estancia del niño artillero
En este mundo ulero, lero, lero, lero,
Que le dio todo sin merecer nada
Y a cambio él le dio lo que le sobraba en el trasero.

(Manuel Andrade Díaz)
La noche triste

Dispuesto salió Andrade a enterrar a la alternancia,
Un pasatiempo más que le permite su vagancia.
Llevaba pala, pico, azadón, ataúd y clavos,
Aunque cavar el hoyo lo harían sus esclavos.

Llegó a un cementerio sin nombre
en algún lugar de su inmensa imaginación,
al verlo la santísima muerte le inquiere con admiración,
Para qué traes ese mucheco de santería, mal hombre.

No temo a nada calaca, le contestó, apártate o te doy un putazo,
Si sobreviví a Madrazo
Quizá no lo haré contigo, retira tus preguntas locas,
Mejor únete a mí y te entregaré todas las almas chocas.

Y así entablaron diálogos entre chistes y chascarillos,
Pero entada la madrugada ya se veían los pasillos.

Déjame enterrar el afiche de la alternancia,
solo tiene alfileres y no es de gran repugnancia,
Le insistió a quien no usa fragancia.

Mira manuelillo, las almas que tu hoy me ofreces
Ya me las vendió Granier,
Así que o dejas de decir sandeces
O te llevo de una vez, porque te esperamos desde antier,
Le dijo la huesuda sin querer hacer las paces.

Entiende, la alternancia no la puedes matar
porque no es un cuerpo sino la voluntad popular,
mejor chécate el cerebro no sea que esté muriendo
o despierta de una vez porque seguro estas durmiendo. ///