Papa Caliente.. / José Manuel Hernández León

¡Torturaban por amor a la patria!

Hace apenas unos días, murió uno de los más grandes torturadores y asesinos sociales que ha dado el sistema político mexicano: Miguel Nazar Haro, hijo de un libanés asentado en Tuxpan, Veracruz. En entrevista con el periódico “La Jornada” y realizada por Gustavo Castillo García en  casa de Nazar Haro ubicada en la col las águilas en el D.F. a condición de que dichas entrevistas, pues fueron varias, fueran publicadas después de su muerte.

    Tuvo el cinismo de narrar de que manera operaban, infiltrándose en los grupos críticos del sistema, del gobierno en turno y nunca negó ni la tortura, ni los asesinatos cometidos y en los que él tuvo participación especial; al contrario, dijo que todo lo que hizo: “fue por amor a la patria”, por una patria que acogió a su padre que era extranjero, como muchos que llegan con un trapo atrás y otro adelante y que aquí se van apoderando de lo mejor  de la patria en tanto que los naturales,  han sido acorralados a lo más profundo de las barrancas desoladas como los tarahumaras, que hoy están en vías de extinción, por hambre y por un olvido bien pensado.

    La rebeldía de los jóvenes ante un sistema que ahogaba toda inconformidad ante la injusticia y atropellos de quienes ostentaban el poder sexenal cual si fueran satrapías; esto fue siempre un delito imperdonable,  que lesionaba al sistema y al sátrapa en turno, por lo que los chacales entraban a la persecución, represión, torturas y muertes ó lo menos, el destierro de quienes lucharon por un México más justo, más libre, más humanos. 

    Así murieron miles de jóvenes,  hombres y mujeres mayores a manos de los Nazar Haro, los Salomón Tanús y los Sahagún Vaca; del ejército y todos los cuerpos represivos.

    Una de esas víctimas y que hasta el día de hoy no aparece, fue el hijo de la hoy senadora de la República, Doña Rosario Ibarra de Piedra: Jesús Piedra Ibarra.

    Así fueron asesinados por el ejército sexenal; mis amigos  de prepa, de la preparatoria No. 3 maestro Justo Sierra en la ciudad de México en el movimiento social de 1968: FERNANDO HERNANDEZ CHANTRE Y BENITO MONTIEL CARRAZCO; Fernando fue encontrado en el SEMEFO de una de las delegaciones, la bala le entró en la parte trasera del cráneo; Benito nunca apareció, fue de los cremados en el campo militar No. 1. Otros tuvimos mejor suerte al inicio del movimiento, solo conocimos los separos policíacos junto con Ramón Martínez Flores; hoy comerciante varias veces asaltado en la col. Tulipanes, y nuestro encierro fue de pocos días, por la presión que hizo la marcha encabezada por nuestro Rector, el Ingeniero Javier Barros Sierra. Otros conocieron y convivieron con los líderes del Comité de Huelga, apresados después de la masacre de Tlatelolco, como Lenin Morales Gil, licenciado egresado de nuestra siempre bien recordada Universidad Autónoma de México.

    México, país de criminales y represores que han vivido y muerto en la impunidad, como Miguel Nazar Haro; México cuyos soldados sexenales han cometido las peores atrocidades con la población civil y como si nada hubiese pasado, pues el fuero militar evita a las autoridades civiles someterlos a juicio y los juicios entre ellos son meras formalidades. Los peores dictadores sudamericanos han sido llevados a juicio por la justicia civil; la misma Guatemala ha enjuiciado a sus represores; en nuestro país, los jueces solo obedecen a consignas superiores. Tal vez porque los represores y asesinos de la población civil, lo han hecho: “por amor a la patria”.    

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