Villahermosa, Tabasco. México | Sábado 18 de Mayo de 2013

Director General: Lic. Carlos Pérez Mendoza
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Televisa y la imposición de Peña Nieto

qLa jornada electoral del domingo 1 de julio, en lo que respecta a la Presidencia de la República, fue el final casi perfecto del guión que se escribió, en una mezcla de reality show y telenovela, para montar el regreso del PRI al poder, ya no como pretendido “representante” de las masas obreras y campesinas de antes sino de las dos grandes televisoras que imponen sus condiciones en este país y de sus beneficiarios. El apresuramiento del IFE, el inopinado mensaje de Felipe Calderón, el largo discurso del personaje protagónico, Enrique Peña Nieto, y la festiva celebración que lo siguió fueron dignos remates de un multimillonario espectáculo que comenzó hace años

Agencias

Televisa y la imposición de Peña Nieto
No hubo largos discursos de sus dirigentes, sino la música de los cantantes de moda de Televisa: Espinoza Paz y Julio Preciado.
MÉXICO, 2 de julio de 2012 D.F. (Pro¬ceso).- En la expla¬nada de la sede nacional del PRI se extrañó duran¬te la noche del domingo 1 la llegada de los grandes contingentes para celebrar el ansiado retorno a la Pre¬sidencia de la República, tras la amarga derrota de 2000. En lugar de los miles de “fuerzas vivas” priistas, estaban los fans de Enri¬que Peña Nieto. En vez de los grandes sectores del tricolor (popular, obrero y campesino) estaban los operadores de la campa¬ña, algunos gobernadores y los afiliados a cuatro secciones del sindicato petrolero. No hubo largos discursos de sus dirigen¬tes, sino la música de los cantantes de moda de Tele¬visa: Espinoza Paz y Julio Preciado.
Mientras Julio Pre¬ciado cantaba en la expla¬nada Acábame de matar, en el interior del auditorio Plutarco Elías Calles se escucha el Cielito lindo, tras el discurso triunfal de Peña Nieto, al filo de la ma¬drugada. “Ay, ay, ay, canta y no llores” cantaban los jóvenes peñistas después de que su candidato ofre¬ciera encabezar “la segun¬da alternancia”, tras la de¬rrota del PAN.
Todas las piezas parecían alineadas para confirmar su ventaja en las elecciones federales, pronosticada desde antes de la campaña de 90 días: las encuestas de salida, difundidas por las televi¬soras; el conteo rápido del IFE; las dos cadenas nacio¬nales de Leonardo Valdés, consejero presidente del IFE, y de Felipe Calderón, presidente saliente.
Como si formaran parte de un mismo guión, las cinco grandes encues¬tas de salida de esa noche le daban un rango mayor a los 10 puntos de ventaja frente a Andrés Manuel Ló¬pez Obrador. Consulta Mi¬tofsky, encuestadora de ca¬becera de Televisa y con¬tratada por la Cámara Na¬cional de la Industria de la Radio y Televisión (CIRT), le dio una ventaja de 11.5 puntos; Milenio-GEA-ISA, de 11 puntos; TV Azteca, de 8.2 puntos; El Universal, de 11 puntos; Excélsior, de 8 puntos; Demotecnia-Uno TV, de 7 puntos.
Durante la campa¬ña la mayoría de las casas encuestadoras le dieron una ventaja de 15 a 20 pun¬tos. El 28 de marzo Consul¬ta Mitofsky advirtió que Peña Nieto iniciaba los 90 días de contienda formal con una ventaja de 19 pun¬tos sobre Josefina Vázquez Mota.
Sólo tras los acon¬tecimientos del “viernes negro” del 11 de mayo en la Universidad Iberoameri-cana y la irrupción de las protestas del movimiento #YoSoy132 modificaron un poco la percepción de la ventaja de Peña Nieto. En algunos casos bajó hasta menos de 10 puntos, pero manteniendo su posición.
Nada pareció afec¬tarlo: ni los errores de la FIL de Guadalajara en di¬ciembre de 2011 ni la polé-mica por los “compromisos incumplidos” durante su gobierno en el Estado de México ni las críticas en las redes sociales ni el es¬cándalo por el dispendio en la publicidad y el pre¬sunto rebase de tope de gastos de campaña.
La noche del do¬mingo 1 el conteo rápido de las 7 mil 500 casillas del IFE, con un margen de error de medio punto, dis¬minuyó a 6.87 puntos la ventaja entre Peña Nieto y López Obrador. El PREP, a la una de la madrugada, con 33% de las casillas escrutadas, le dio 36.5% a Peña y 33.2% a López Obra¬dor.
“Asistimos a la inevitabilidad de Peña Nieto”, comentó uno de los viejos cuadros priistas, presentes en el festejo de Buenavista e Insurgentes. Hasta su esposa, la actriz de telenovelas Angélica Rivera, apareció en los ac¬tos clave de la campaña transfiriéndole la popula¬ridad lograda con su papel como La Gaviota. Y en su mitin de cierre de campa¬ña en Toluca, el exgober¬nador mexiquense presen¬tó al cantante Alejandro Fernández como su amigo y nuevo apoyo en campa¬ña.
Su acto más grande fue en el estadio Azteca, el emblema del poderío de grupo Televisa, en la Ciu¬dad de México el 24 de ju¬nio.
Las críticas de me¬dios internacionales a su condición de candidato te¬legénico no despeinaron la campaña ni el estilo del candidato priista que man¬tuvo el mismo guión de la firma de compromisos y los eventos milimétrica¬mente calculados para el lucimiento de su imagen.
Un aparato de mer¬cadólogos, fotógrafos, ca¬marógrafos, guionistas y publicistas encabezados por Pedro Torres, el pro¬ductor estelar de Televisa y del Big Brother, se man¬tuvo al frente de la cam¬paña. Trabajadores de El Mall, propiedad de Torres, calculan que tan sólo en asesoría y producción de espots, el equipo de Peña Nieto destinó más de 200 millones de pesos. Todo en transacciones que no dejaron rastro fiscal y se hacían en efectivo, según revelaron a Proceso.
Incluso su asesora y coordinadora en redes sociales, Alejandra Lagu¬nes, también trabajó para la compañía de Emilio Az¬cárraga Jean, en la empre¬sa Esmas.com. La compa¬ñía ByPower dirigida por Juan Carlos Limón llevó buena parte de los conteni¬dos, en sintonía con Televi¬sa.
La sospecha de que el erario mexiquen¬se financió también a las casas encuestadoras data de hace cuatro años. Des¬de el 28 de enero de 2009 un cable diplomático del Departamento de Estado norteamericano, filtrado por Wikileaks, advirtió lo siguiente de Peña Nieto:
“Ha puesto en mar¬cha importantes proyectos de obras públicas en las zonas seleccionadas por los votos, y los analistas y los dirigentes priistas por igual han expresado en repetidas ocasiones a los funcionarios públicos de Estados Unidos su creen¬cia de que él está pagando a los medios de comunica¬ción el segmento de noti¬cias favorables, así como potencialmente el finan¬ciamiento de los encues¬tadores para influir en los resultados de la misma.”
Nada cambió. El guión televisivo se incre¬mentó. El 27 de noviembre de 2010 Peña Nieto se caso con la actriz Angélica Ri¬vero tras un romance lar¬gamente promovido en las revistas de espectáculos y de chismes. Televisa hizo valer el contrato de “exclu¬sividad” con La Gaviota, quien antes apareció como imagen en los espots pro¬mocionales del Estado de México (Proceso 1778).
“Reality” sexenal
Todo era predecible, como el guión de un reality po¬lítico que comenzó a es¬cribirse hace seis años y medio, en unas oficinas de grupo Televisa bajo la ba¬tuta de Alejandro Quintero, vicepresidente de comer¬cialización del consorcio, para “promover los logros del gobierno del Estado de México, fortalecer su lide¬razgo a nivel regional y su proyección a nivel nacio¬nal e internacional”.
Este fue uno de los objetivos específicos de la Propuesta de Trabajo que el entonces gobernador recién electo del Estado de México, Enrique Peña Nieto, firmó en octubre de 2005 con TV Promo y Radar Servicios Especia¬lizados, intermediarias de grupo Televisa.
Primero le reco¬mendaron “deslindarse públicamente” del lideraz¬go de su antecesor, Artu¬ro Montiel; crear un perfil de gobierno con el verbo “cumple compromisos” y convertir los proyectos es¬peciales como gobernador en “una herramienta de re¬laciones públicas con au-diencias selectas, al mis¬mo tiempo que un pretexto para proyectar la imagen del GEM (Gobierno del Es¬tado de México) y del go¬bernador ante audiencias nacionales e internaciona-les”.
Así está expresado en las más de 40 cuartillas de la Propuesta de trabajo que grupo Televisa le ven¬dió a Peña Nieto y cuyo adelanto dio a conocer Pro¬ceso el 23 de octubre de 2005 (número 1512). El do¬cumento de asesoría para encumbrarlo hasta la Pre¬sidencia de la República estuvo acompañado de un primer presupuesto anual de 742 millones de pesos, de los cuales 691 millones serían para espots y para la “compra” de espacios en noticieros y programas de espectáculos.
Los estudios y anexos posteriores al pre¬supuesto dejan muy claro que se trataba de promo¬ver a Peña Nieto más allá de los 100 primeros días de gobierno y de su sexenio para llevarlo hacia Los Pi¬nos.
Una parte medular de esa Propuesta de traba¬jo le recomendó lo siguien¬te, en sus primeros 100 días de gobierno:
“Se propone rea¬lizar una campaña insti¬tucional del GEM a través de espots televisivos en la que se comiencen a cuan¬tificar los compromisos cumplidos a tantos días de gobierno. Se propone que esta campaña se transmi¬ta mayoritariamente en bloques locales y de forma muy esporádica (cuando la ocasión lo amerite) se transmita a nivel nacional.
“Realizar enlaces en vivo con ‘El Inspector’ del programa Hoy, durante la colocación de la prime¬ra piedra de alguno de los proyectos de transporte público masivo.
“Se propone que el show de Vida TV se pre¬sente durante la entrega de pensiones a personas de la tercera edad en el que adi¬cionalmente se les invite a un concurso de baile de la época.”
También planteó las siguientes “acciones noticiosas”:
“Se propone una entrevista en El Noticiero de Joaquín López Dóriga después de los 100 días de gobierno, con el propósito de exponer los primeros logros y la visión integral del gobernador sobre el Estado de México.
“Insertar en tiem¬pos comerciales cápsulas informativas describiendo el trabajo de los primeros 100 días en los cortes de los noticieros: Primero no¬ticas, Las noticias por Ade¬la, Noticiero con Joaquín López Dóriga.
“Insertar en tiempo comercial reportajes que hablen del desempeño de EPN en los siguientes no¬ticieros: Primero noticias y Noticiero con Lolita Aya¬la.”
El ambicioso plan no hablaba del PRI ni de la renovación del tricolor. Al contrario, insistió en la necesidad de desmarcar a Enrique Peña Nieto del partido que fue derrotado en las elecciones de 2000. Se trataba de construir un producto-candidato para “el círculo verde” y el “cír¬culo rojo”.
Así lo expresaron en otro capítulo denomina¬do “Programa de Relacio¬nes Públicas con Sectores de Interés”:
“Recomendamos realizar acercamientos entre el gobernador y los principales líderes de opi-nión en medios locales y nacionales, así como de los sectores considerados prioritarios, de forma tal que se establezcan las ba¬ses para una relación po¬sitiva entre los medios y el GEM.
“Durante estos acercamientos considera¬mos que valdría la pena comunicar el plan gene¬ral de gobierno 2005-2011, las primeras acciones del gobernador (100 días), así como el espíritu de cerca¬nía con la gente de la ad¬ministración.”
Para llegar al “cír¬culo verde o población en general”, los asesores de Televisa recomendaron ex¬plícitamente:
“Se comunica a través de preferencias electorales y estudios de opinión; nos comunicamos con ella, principalmente, a través de la publicidad, los medios masivos de co¬municación y las acciones gubernamentales.”
Para llegar al “cír¬culo rojo, clase política y tomadores de decisión” re¬comendaron:
“Se comunica a tra¬vés de líderes de opinión (discursos, posturas, edi¬toriales, columnas) y nos comunicamos con ella a través de encuentros, acer¬camientos, medios infor¬mativos y medios especia¬lizados.”
Papel de las encuestas
La asesoría de Televisa, a través de Grupo TV Promo no se limitó solamente a re¬comendar lineamientos y apariciones en televisión. Incluyó, desde el principio, manejar favorablemente las encuestas. En el apar¬tado de “Definiciones”, la Propuesta de trabajo plan¬teó:
“El círculo verde sólo fija agenda cada tres años en los procesos elec¬torales, en los temas de interés resultado de las en¬cuestas y en las contadas ocasiones en los que se desborda sobre un tema; la opinión pública no opina ni analiza y sus voces no se reproducen en el espa¬cio público más que como réplica de los estudios de opinión que fija priorida¬des en la agenda”.
Por esta razón le recomendaron realizar estudios de opinión y en¬cuestas favorables con tres “implicaciones estratégi¬cas”:
“Mantener y acre¬centar la simpatía y apro¬bación de la opinión públi¬ca.
“Generar escena¬rios favorables para el tra¬bajo del gobernador y su proyecto político-guberna¬mental en la opinión públi¬ca.
“Promover y conso¬lidar el reconocimiento po¬sitivo de la administración 2005-2011 en los dos nive¬les con alcance regional y nacional.”
El uso intensivo de las encuestas como parte de la promoción política se convirtió en una parte me¬dular del proyecto de Enri¬que Peña Nieto. En su cuar¬to de guerra estuvieron presentes desde 2009 los resultados de las principa¬les casas encuestadoras. En 2012 el vínculo entre las principales casas en¬cuestadoras y los medios (la mayoría con convenios de publicidad con Enrique Peña Nieto) reforzó la gue¬rra de encuestas: Grupo de Comunicación Estratégica (GCE), de Liébano Sáenz y Federico Berrueto, trabajó primero para Grupo Mile¬nio y luego fue desplaza¬do por GEA-ISA; Consulta-Mitofsky, a través de Radio Fórmula y Grupo Televisa; además de las financiadas por distintos medios como Excélsior, El Universal, Re¬forma, El Sol de México, Uno TV.
En 2012 se generó una verdadera intoxica¬ción de encuestas como parte de la propaganda electoral. Según los datos del IFE entre el 12 de abril y el 26 de mayo se publica¬ron 680 encuestas, es decir un promedio de 14 diarias. El mismo instituto advirtió que el principal problema no fue la metodología sino “la difusión de publicidad que se autodenomina ‘en-cuesta’ sin respaldo algu¬no en diarios del orden lo¬cal”.
Durante semanas GEA-ISA publicó un trac¬king diario (sondeo telefó¬nico) que mantuvo 15 pun-tos arriba a Peña Nieto; y el resto de las encuestadoras más importantes sólo re¬gistró ligeras variaciones que reforzaron la percep¬ción del candidato del PRI-PVEM como invencible.
La presidenta de la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación y Opinión Pública (AMAI), Gabriela de la Riva, asegu¬ró que las 36 casas afilia¬das a este organismo –en¬tre ellas las más importan¬tes, como Mitofsky, Beru¬men o Ipsos– cumplieron criterios metodológicos, pero le aclaró al periódico español El País que ella no “mete las manos al fuego” por las encuestas publica¬das en medios de comuni¬cación.
“Arriesgarse a par¬ticipar en un engaño im¬pacta, sin exagerar, en la propia subsistencia de la organización o de la em¬presa que lo hace, porque traiciona ese producto mismo que vende, que es la credibilidad”, advirtió De la Riva en el evento de Laboratorio Político orga¬nizado el 28 de febrero.
A pesar de estas advertencias la percepción generalizada fue de des¬confianza en las encues-tas, según un análisis de Etelberto Cruz, especialis¬ta de la UAM. Para el doc¬tor en ciencias económicas la insistencia de publicar encuestas que le daban una ventaja de más de 15 puntos a Peña Nieto formó parte de una “cultura de la depresión que busca pro¬mover la inacción, la pará¬lisis de la gente”.
Los resultados del conteo rápido del IFE no confirmaron ese guión que durante 90 días promo-vieron la mayoría de las encuestas: en lugar de los 15 puntos de ventaja, Peña Nieto tuvo un rango de 6.8 puntos frente a López Obrador. Un resultado muy similar, por cierto, a la en-cuesta patrocinada por el Observatorio Universitario Electoral (OUE), y realiza¬da por Berumen y Asocia¬dos.

 

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