Fue discriminado, linchado mediáticamente, insultado, amenazado y avasallado por la oligarquía política en el poder. Sin embargo, supo enfrentar con valentía y entereza al aparato gubernamental que terminó por cerrarle el paso a sus legítimas aspiraciones; pero siempre contó con el respaldo y confianza de amigos y seguidores que lo veían como “héroe de la democracia priísta”. Para ellos era un dios y como tal lo adoraban y admiraban, logrando así acumular un envidiable capital político.
De cuna humilde lo logrado había sido en base a su esfuerzo y perseverancia y por eso sus adversarios lo consideraban un peligro latente en los propósitos de perpetuarse en el poder. Inclusive, algunos de sus seguidores se atrevieron a calificarlo como “el hombre Ceiba”, porque decían que era de buena madera. Pero su heroísmo se derrumbo porque era de barro Evaristo ya había desperdiciado antes gran parte de su capital político cuando se reconcilió con el gobernador Granier, a quien acuso junto con Humberto Mayans de ser su más acérrimo detractor. Sin embargo no tuvo empacho en levantarle la mano en un acto público y ello desilusionó a muchos de sus seguidores; pero bueno, se la perdonaron y le volvieron a depositar su confianza. Pero vaya sorpresa, volvió a cometer el mismo error y esta vez nadie se la perdona, menos sus más cercanos amigos. Las interrogantes que todos se hacen son: ¿Por qué obró tan indignamente Evaristo Hernández Cruz? ¿Por qué faltó a sus principios? ¿Por qué tanta incongruencia de su parte. Si el ex alcalde de Centro valiente y dignamente había resistido someterse a las decisiones cupulares de su partido, negándose incluso a aceptar el ofrecimiento de una candidatura menor al de la gubernatura que él aspiraba, ¿Por qué ahora a cambio de una simple e inventada coordinación de estrategia electoral tira al drenaje de los arrepentidos su atesorado capital político? Ante la falta de una explicación lógica a su proceder, llueven las especulaciones y sobran las conjeturas que él no desmiente. El enojo de sus amigos y seguidores parece justificado, porque ahora se sienten traicionados y decepcionados por su “líder”. ¿Acaso sus amigos y seguidores no merecían el respeto de Evaristo Hernández Cruz? ¿Sera que EVA sacó del closet su pobreza humana que mucho tiempo logró mantener escondida, para mostrarse como un politiquillo del montón? Nadie le exigía abandonar su partido; pero su permanencia hubiera sido con dignidad, de pie; pero no de rodillas. Sus mismos compañeros de ahora, otrora adversarios políticos, no solo lo ha exhibido. Lo van a linchar. Mayans ya le mandó el primer aviso por conducto del Negro Domínguez. Su gente, a la que dejó colgada de la brocha, y el pueblo de Tabasco en general ya juzgaron a Evaristo Hernández Cruz, ubicándolo históricamente en el lugar que se merece. Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas de Tabasco.
De cuna humilde lo logrado había sido en base a su esfuerzo y perseverancia y por eso sus adversarios lo consideraban un peligro latente en los propósitos de perpetuarse en el poder. Inclusive, algunos de sus seguidores se atrevieron a calificarlo como “el hombre Ceiba”, porque decían que era de buena madera. Pero su heroísmo se derrumbo porque era de barro Evaristo ya había desperdiciado antes gran parte de su capital político cuando se reconcilió con el gobernador Granier, a quien acuso junto con Humberto Mayans de ser su más acérrimo detractor. Sin embargo no tuvo empacho en levantarle la mano en un acto público y ello desilusionó a muchos de sus seguidores; pero bueno, se la perdonaron y le volvieron a depositar su confianza. Pero vaya sorpresa, volvió a cometer el mismo error y esta vez nadie se la perdona, menos sus más cercanos amigos. Las interrogantes que todos se hacen son: ¿Por qué obró tan indignamente Evaristo Hernández Cruz? ¿Por qué faltó a sus principios? ¿Por qué tanta incongruencia de su parte. Si el ex alcalde de Centro valiente y dignamente había resistido someterse a las decisiones cupulares de su partido, negándose incluso a aceptar el ofrecimiento de una candidatura menor al de la gubernatura que él aspiraba, ¿Por qué ahora a cambio de una simple e inventada coordinación de estrategia electoral tira al drenaje de los arrepentidos su atesorado capital político? Ante la falta de una explicación lógica a su proceder, llueven las especulaciones y sobran las conjeturas que él no desmiente. El enojo de sus amigos y seguidores parece justificado, porque ahora se sienten traicionados y decepcionados por su “líder”. ¿Acaso sus amigos y seguidores no merecían el respeto de Evaristo Hernández Cruz? ¿Sera que EVA sacó del closet su pobreza humana que mucho tiempo logró mantener escondida, para mostrarse como un politiquillo del montón? Nadie le exigía abandonar su partido; pero su permanencia hubiera sido con dignidad, de pie; pero no de rodillas. Sus mismos compañeros de ahora, otrora adversarios políticos, no solo lo ha exhibido. Lo van a linchar. Mayans ya le mandó el primer aviso por conducto del Negro Domínguez. Su gente, a la que dejó colgada de la brocha, y el pueblo de Tabasco en general ya juzgaron a Evaristo Hernández Cruz, ubicándolo históricamente en el lugar que se merece. Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas de Tabasco.