• La Verdad del Sureste |
  • Sábado 30 de Agosto de 2025

Los de abajo

Le llueve sobre mojado al senador Adán Augusto 

Pocos creen que no haya sabido de las andanzas de Hernán Bermúdez 

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La entrevista que el senador Adán Augusto López Hernández le concedió a Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula, además de ser a modo, resultó contraproducente para el tabasqueño. Nadie creyó su versión sobre su relación con Hernán Bermúdez Requena. Las sospechas se fortalecieron y pocos creen que haya sido ajeno a las actividades delictivas del fugitivo, nombrado por él secretario de Seguridad y Protección Ciudadana.

En México y en el estado sus declaraciones de que nunca sospechó del denominado “Comandante H” y líder del grupo criminal “La barredora”, resultaron inverosímiles para analistas y actores políticos. 

Lo menos que le dijeron es que, en el supuesto caso de haber desconocido que utilizaba el Secretaría de Seguridad para delinquir, porque eso era lo que hacía, según las autoridades que integran el Gabinete de Seguridad federal, es responsable por omisión, negligencia y por haberlo designado en ese cargo de vital importancia a sabiendas de que era un mafioso.

Dirigentes del PAN, como Jorge Romero Herrera, han señalado que es "poco creíble" que López no supiera de los vínculos de Bermúdez, dado el acceso a información de inteligencia que tiene un gobernador. Han comparado el caso con el de Genaro García Luna, sugiriendo posible complicidad o negligencia grave, y han exigido que Adán rinda cuentas ante el Senado.

Analistas citados en medios como La Silla Rota y Proceso, SinEmbargo y el Universal, consideran que la defensa de López Hernández, basada en el "yo no sabía", es una estrategia política poco convincente. 

Sostienen que la afirmación del senador tabasqueño carece de solidez debido a las alertas previas de inteligencia y su relación directa con Bermúdez. La frase "no sospeché" es vista como una defensa débil que no explica cómo un gobernador, con acceso a mesas de seguridad y reportes diarios, pudo ignorar las actividades de su secretario.

Comparan el caso con el de Genaro García Luna, señalando que la cercanía de López Hernández con Bermúdez Requena y la magnitud de las acusaciones, asociación delictuosa, extorsión y secuestro, hacen improbable que no hubiera indicios.

Hamlet Almaguer, citado en SinEmbargo, consideró que las declaraciones de Adán Augusto son "acertadas" en el sentido de que busca deslindarse sin comprometer su posición política, pero esto no elimina las dudas sobre su responsabilidad. 

En ese mismo medio, el periodista Álvaro Delgado escribió: 

“Dudo que Adán Augusto sea alcanzado por la investigación sobre ´La Barredora´, el grupo criminal que fundó Bermúdez Requena en Tabasco como Secretario de Seguridad Pública, pero no es creíble que no supiera ni sospechara nada como Gobernador y luego como Secretario de Gobernación con el nivel de relación de amistad y confianza que tenían desde 1992, cuando ambos se conocieron en el Gobierno de Manuel Gurría Ordóñez, como aquí se acreditó la semana pasada. Si no está implicado en el esquema delincuencial, sí tiene una inmensa responsabilidad política”.

El periodista señala que la sospecha que recae en Adán Augusto “es una afectación directa” al Senado del que es presidente de la Junta de Coordinación Política y coordinador del Grupo Parlamentario de Morena, así como a la presidenta Claudia Sheinbaum “para quien este escándalo político se ha convertido en un lastre, en momentos en que Donald Trump y su Gobierno toman cualquier pretexto para agredir a México”.

Y advierte que, si el exgobernador “se aferra al cargo” por el fuero constitucional, “con el respaldo de su grupo político que tiene sus respectivos proyectos personales, él mismo sabe que su influencia política en Morena y en la población será aún más marginal. 

“Si ya lo era tras el despilfarro de su precampaña en 2023, que lo ubicó en el cuarto de seis aspirantes, este escándalo lo deja en la inopia, como se comprobó cuando un puñado de morenistas le gritaron, en la sesión del Consejo Nacional de este domingo, que no está solo. Es obvio que lo está.”

En su columna “Pensándolo bien”, que publica en el diario Milenio, el analista Jorge Zepeda Paterson, dice que la “grave acusación” en contra de Bermúdez Requena, que ha propiciado “la debacle política” de Adán Augusto, causa un “daño innegable” a Morena, pero que debe ser aprovechado por la presidenta para reafirmar su liderazgo “contra las rémoras que, en la práctica, constituyen una amenaza de restitución del PRI desde adentro de Morena”. 

En su colaboración titulada “Adán, la necesaria expulsión del paraíso”, Zepeda Paterson señala que la amenaza que constituía Adán Augusto desde el Senado, porque construía su propia agenda a contrapelo de la presidencial, después de este escándalo perderá fuerza y se esfumará. 

Y remata: “Independientemente de lo que vaya a pasar con Adán Augusto, sea que se quede o se retire como operador de la mayoría del Senado, se tratará desde ahora de un cadáver político. Y no se trata de hacer un linchamiento mediático. Simplemente que, al margen o no de la demostración de delitos, la protección de un cártel desde la estructura de gobierno de Tabasco compromete la reputación política o profesional de sus cabezas, amén de lo que vaya a hacer o deje de hacer la Fiscalía.

“Y nadie va a extrañar la expulsión del paraíso de este Adán. Sobre todo por el riesgo que representaba: en el fondo la reconquista del poder por parte de los priistas y sus maneras de hacer. Una posibilidad que todavía existe, aunque por el momento Claudia Sheinbaum siga ganando la batalla”.